El punto fundamental luego de definir
el problema y concentrarse en descubrir los intereses reales que hay detrás,
consiste en idear una solución de fondo que contemple las necesidades y
ambiciones de todos los involucrados. Sin embargo, es muy difícil satisfacer plenamente
estas aspiraciones, por lo que hace falta siempre una cuota de renuncia. La condición
prevista siempre será que las partes estén prevenidas que no habrán de tener
todo lo que pidan, pero que tampoco habrán de salir con las manos vacías.
En este terrero, el análisis grupa de
un problema garantiza que siempre habrá terceros que ayuden a alcanzar un
acuerdo, función que deberá cumplir el maestro cuando la clase se divida
tajantemente entre dos grupos. Es obvio que este método suena al de dejar a los
antagonistas .arreglarse entre ellos., porque si eses es el caso, lo más
probables es que ambos contrincantes se cierren sobre sus demandas y acaben más
peleados que al principio.
En todo el proceso deberá enfatizarse que
nadie tiene toda la razón todo el tiempo, y el espíritu de grupo del que
hablábamos antes, deberá surgir a cada paso para garantizar y promover
soluciones equitativas. Por último, habrá de hacerse especial hincapié en que ninguna
de las partes .pierde. con la solución propuesta, porque aun cuando hayan resignado
alguna de sus pretensiones, la solución elimina el conflicto, lo cual ya
implica un beneficio importante. Una pelea que termina con una de las partes
alegra y la otra cabizbaja no ha sido resuelta.
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